El Retorno al origen: Una mirada decolonial y sentipensante de la salud integral

Autora: Estely Yivot Guedez Casu

  • Participante de la Comunidad de Aprendizaje

    “Medicina Alternativa y Terapias Complementarias”

  • Correo: guedezestely@gmail.com

  • 28 de marzo de 2026

«¿Dónde iremos a buscar modelos? La América Española es original; originales han de ser sus Instituciones y su Gobierno; y originales los medios de fundar unas y otro. O inventamos, o erramos«. Esta máxima de Simón Rodríguez (2004) resuena en mi conciencia con una vigencia cada vez más clara. Como profesional que transita entre dos mundos aparentemente distantes (la ingeniería de recursos naturales y la terapia holística), estoy convencida de que la actual coyuntura histórica nos exige una transformación profunda. En mi opinión, ya no basta con observar la realidad; debemos transformarla desde nuestras propias raíces, rompiendo con la colonialidad del saber que nos ha hecho creer que el cuerpo es una máquina y la naturaleza un simple inventario de insumos. Sostengo que el Pensamiento Crítico Robinsoniano es la brújula que nos permite desaprender la fragmentación y abrazar una salud que sea, al mismo tiempo, técnica y sagrada.

Desde mi perspectiva como ingeniera de recursos naturales renovables, he aprendido a ver la interconexión de los sistemas complejos, pero es en mi práctica diaria como masoterapeuta donde he comprendido que la salud es el territorio primordial de la vida. Considero que la academia tradicional ha cometido el error histórico de separar el bienestar humano del equilibrio ecológico. Sin embargo, coincido plenamente con Santiago Castro-Gómez y Ramón Grosfoguel (2007) en que necesitamos un «giro decolonial» para validar otras formas de existencia que han sido desplazadas por el modelo biomédico hegemónico. Para mí, la pureza de un acuífero, la porosidad de un suelo o la biodiversidad de una cuenca no son solo datos estadísticos; son la base biológica de nuestra propia homeostasis. Por eso, defiendo la idea de que las terapias complementarias no son un recurso de segunda mano, sino puentes necesarios para que el ser humano reconecte con su esencia como parte indisoluble de la Madre Tierra.

Mi postura no nace de abstracciones teóricas, sino de mi praxis en las trincheras de la salud. Durante mi labor en la Clínica Casanova, tuve el inmenso honor de participar en un proceso de integración terapéutica sin precedentes en la recuperación de pacientes post-COVID. Allí, fui testigo presencial de cómo el uso de la acupuntura y la moxibustión lograba restablecer flujos energéticos y respiratorios donde la medicina convencional encontraba sus límites. Aplicar técnicas como el Gua Sha y las ventosas me permitió observar la respuesta fisiológica inmediata: la liberación de tensiones fasciales y la reactivación del sistema linfático para drenar los residuos de la tormenta inflamatoria del virus. Al utilizar la moxa sobre puntos estratégicos, sentí cómo la energía térmica dialogaba con la biología del paciente, reactivando su vitalidad interna bajo el amparo de las Directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002), que ya validan la seguridad y eficacia de estas prácticas milenarias.

Particularmente revelador para mi visión profesional fue el impacto del equilibrio iónico a través de pediluvios con sal marina. Como ingeniera, entiendo este proceso como un fenómeno de ósmosis e intercambio electrolítico de alta precisión; como terapeuta, lo percibo como un acto de purificación y descarga emocional. Esta técnica, sumada a la musicoterapia y la aromaterapia —que inciden directamente en el sistema límbico—, permitió que pacientes con secuelas de ansiedad y fatiga crónica recuperaran el control de su sistema nervioso. Ver a una persona recuperar su ritmo cardíaco y su movilidad diafragmática tras una sesión de masoterapia es, para mí, la prueba irrefutable de lo que Humberto Maturana y Francisco Varela (2003) definieron como autopoiesis: esa capacidad asombrosa y autónoma de los sistemas vivos para regenerarse. Sostengo que la medicina tradicional es una ciencia de la observación profunda, una tecnología de la vida que respeta los tiempos del cuerpo frente a la inmediatez del fármaco sintético.

Creo firmemente que estamos ante una oportunidad histórica para abrazar lo que yo denomino la «Andragogía del Cuidado». En mi Comunidad de Aprendizaje “Medicina Alternativa y Terapias Complementarias” de la UNESR, bajo la modalidad de Estudios Abiertos, he reafirmado que sanar es un proceso de aprendizaje compartido donde el conocimiento no se impone, sino que se construye. El paciente no es un objeto de estudio pasivo, sino un sujeto con el que co-creo herramientas para autogestionar su bienestar. Me uno a la voz de la autora Catherine Walsh (2013) cuando propone «pedagogías decoloniales»: mi praxis terapéutica es mi forma de resistir a un sistema sanitario mercantilizado. Al seleccionar aceites esenciales puros, aplico mis conocimientos de ingeniería química y botánica para influir en la plasticidad cerebral del otro, optimizando su sistema biológico desde un lugar de respeto, ética y compasión.

Es imperativo que como sociedad reconozcamos que el suelo sano produce plantas con una carga fitoquímica superior, lo cual vincula directamente mi profesión de ingeniera con la potencia de mis aceites y preparados naturales. No hay salud humana sin salud ambiental. Para concluir, quiero enfatizar que sentipensar la medicina en la Venezuela de hoy es un acto de soberanía y rebeldía creativa. Mi propuesta es clara e invito a la reflexión colectiva: debemos elevar los saberes ancestrales al rango de ciencia de la vida. No se trata de sustituir el conocimiento moderno, sino de integrarlo en una visión más humana, decolonial y accesible que no dependa de patentes extranjeras. Solo así, uniendo el rigor de la ingeniería con la mística de la sanación manual, lograremos esa emancipación definitiva que nos permitirá vivir en coherencia con nosotros mismos y con el planeta que nos sostiene.

Referencias bibliográficas

  • Castro-Gómez, Santiago y Grosfoguel, Ramón (Eds.). (2007). El giro decolonial: reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global. Siglo del Hombre Editores.

  • Maturana, Humberto y Varela, Francisco. (2003). El árbol del conocimiento: Las bases biológicas del entendimiento humano. Lumen.

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). (2002). Directrices de la OMS sobre formación básica y seguridad en la fitoterapia. Ginebra.

  • Rodríguez, Simón. (2004). Inventamos o erramos. Monte Ávila Editores Latinoamericana.

  • Walsh, Catherine. (2013). Pedagogías decoloniales: Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir. Abya-Yala.

Estely Yivot Guedez Casu es Ingeniera en Recursos Naturales Renovables por la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ) y Masoterapeuta Holística. Ha desarrollado su labor clínica integrando terapias alternativas (acupuntura, moxibustión, equilibrio iónico, ventosas) para el abordaje de patologías crónicas y post-virales en la Clínica Casanova. Actualmente, es investigadora en la Comunidad de Aprendizaje de Medicina Natural y Terapias Complementarias de la UNESR, donde promueve la sistematización de saberes populares bajo un enfoque decolonial, soberano y sentipensante.

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