Autora: MSc. María Alejandra Vera Mujica.
Docente del CEPAP / Tutora de la Comunidad de Aprendizaje Medicina Alternativa y Terapias Complementarias.
Febrero, 2026
La célebre frase de Simón Rodríguez, «O inventamos, o erramos»(Rodríguez, 1828), encapsula su filosofía de la necesidad imperiosa de la originalidad y la creación de soluciones propias para los problemas de las nacientes repúblicas americanas, en lugar de imitar ciegamente los modelos europeos. Aunque el contexto principal de esta máxima y gran parte de su obra se centra en la educación, las instituciones políticas y la organización social, su espíritu de invención y adaptación es perfectamente aplicable a la esfera de la salud.
El pensamiento de Rodríguez instaba a la América a buscar respuestas en su propio «suelo» y a no caer en la «colonomanía» de adoptar sin juicio las ideas extranjeras. Esta perspectiva, al trasladarse al campo de la salud, implica:
- Valoración del Saber Propio: La promoción de lo local por encima de la imitación a ultranza de lo foráneo, sugiere una apertura a la revalorización de los saberes locales, la medicina ancestral y las prácticas tradicionales que históricamente han servido a los pueblos americanos.
- Uso de los Recursos Naturales: Al insistir en que los americanos y americanas debían «hallar la razón en el suelo», Rodríguez indirectamente apoya la idea de aprovechar los recursos naturales de América para atender sus necesidades, lo cual conecta con el uso de la medicina natural y la fitoterapia.
Búsqueda de Soluciones Holísticas: El proyecto social y educativo de Rodríguez era integral (educación práctica, social, moral y productiva). Una visión de la salud que abarque los aspectos físico, social y hasta espiritual, como lo hacen algunas terapias complementarias y la medicina ancestral, es consonante con su pensamiento holístico.
«Tomen lo bueno, dejen lo malo, imiten con juicio, y por lo que les falte inventen» (Rodríguez, 1828). Simón Rodríguez no fue un teórico de la medicina, su pensamiento filosófico-político es un poderoso argumento a favor de la autonomía, la investigación y la dignificación de los saberes locales en todos los campos, incluyendo la salud, invitando a las Américas a «inventar» también su propia medicina o a «errar» por la colonización de modelos ajenos.
La Concepción Robinsoniana de la Vida, Salud y Paz
Para Rodríguez, la vida plena integra salud, paz y educación. Los espacios de «paz, salud y vida» son objetivos educativos centrales, donde el ser humano se armoniza con su entorno, cultivando un bienestar que trasciende lo físico para abarcar lo emocional y espiritual.
La visión de Rodríguez rompe con el modelo colonial que imponía conocimientos importados, ignorando saberes locales. Propone «inventar o errar», un llamado a la creación autónoma que aplica directamente a la medicina, priorizando remedios naturales sobre enfoques biomédicos invasivos y ajenos a nuestra realidad cultural.
La armonía con la naturaleza es pilar del ecosocialismo robinsoniano. Rodríguez enfatiza que la salud depende de un entorno limpio y una alimentación natural: «El producto de la tierra debe ser el principal alimento». Esto previene enfermedades al reconectar al individuo con ciclos ecológicos sostenibles.
Salud Comunitaria vs. Modelo Hegemónico
La salud no es solo individual, sino una responsabilidad social. Rodríguez critica el modelo médico hegemónico por su enfoque curativo y elitista, proponiendo educación para la prevención y el autocuidado. En comunidades, el conocimiento compartido fortalece la resiliencia colectiva contra dolencias modernas.
MODELO HEGEMÓNICO | ENFOQUE COMUNITARIO |
Enfocado en tratamientos reactivos, ignora raíces culturales y accesibilidad. | Promueve autocuidado grupal, prevención y saberes locales integrados. |
La visión robinsoniana aplica a las Medicinas Ancestral, Natural, Tradicional y Terapias Complementarias )MANT/TC) al unir filosofía, naturaleza y sanación. Rodríguez ve en estos saberes un camino descolonizador, donde la experimentación local genera prácticas holísticas que respetan el equilibrio entre cuerpo, mente y cosmos.
Revalorizar el saber local y ancestral es esencial: «Más cuenta nos tiene entender a un indio que haber leído a todos los filósofos»(Rodríguez, 1828). Las MANT/TC son útiles y arraigadas, ofreciendo terapias complementarias probadas por generaciones, como hierbas y rituales que integran salud física con equilibrio emocional y comunitario.
