Eco-Praxiología: La Insurgencia Andragógica en la arquitectura de las Organizaciones Sostenibles

Autor: Carlos Cárdenas Álvarez.

Infografía Eco-Praxiología: La Insurgencia Andragógica en la arquitectura de las Organizaciones Sostenibles

Introducción

En el actual escenario geopolítico, caracterizado por una policrisis que amenaza los fundamentos mismos de la biósfera, identifico una parálisis del pensamiento convencional. Estamos intentando resolver los problemas del siglo XXI con las herramientas que los crearon en el siglo XIX. Las organizaciones modernas, y muy especialmente nuestras instituciones de educación universitaria, accionan bajo una entropía institucional que confunde la titulación académica con la resolución de los problemas reales. Ante el agotamiento del modelo civilizatorio moderno colonial, no basta con reformar el currículo; urge una insurgencia epistémica que parta desde el recinto universitario hacia el tejido social. Navegar por estas líneas es sumergirse en una arqueología de vida. Como Robinsonianos, entendemos que la educación no es un proceso de enseñanza puertas adentro, sino de invención en la calle. «O inventamos o erramos», sentenciaba el maestro Simón Rodríguez, y bajo esa premisa nace la Eco-Praxiología, una propuesta donde la universidad se desborda de sus muros para fundirse con el territorio.

Sin embargo, este desborde exige primero una ruptura con el ego académico que ha secuestrado el saber tras muros de concreto y pergaminos. La mirada descolonial nos advierte que hemos sido formados para observar el mundo, no para habitarlo. Para que la universidad sea realmente Robinsoniana, debe dejar de ser un almacén de ideas ajenas para convertirse en un taller de creación propia, donde aprendamos haciendo y transformando nuestra realidad. No se trata de encontrarse con el pueblo para llevarle verdades hechas, sino de fundirse con el territorio para inventar, en conjunto, las soluciones que la vida nos exige; se trata de reconocer que el conocimiento sin territorio es una abstracción estéril. Esta transición demanda una madurez andragógica, entender que la crisis ambiental no es un tema de estudio, sino una emergencia existencial que nos obliga a desaprender la arrogancia del experto, para aprender la humildad del artesano de la vida. Solo así, al agrietar los cimientos de la academia colonial, podemos formar una nueva arquitectura organizacional.

Desarrollo: La Universidad como Epicentro de Sinergia Ética

Bajo este quiebre de paradigmas, la propuesta comprende que el aprendizaje real no proviene de manuales estáticos, sino del choque consciente con la realidad. Este choque es el despertar del sujeto, es el momento en que la teoría se rompe al encontrarse con la dureza y la complejidad del territorio. No es un encuentro suave, es una sacudida que obliga al universitario a abandonar la burbuja de cristal para entender que las variables de un problema no son solo números, sino vidas, ecosistemas y tensiones sociales. La ontología de este pensamiento se fundamenta, por tanto, en una tríada indisoluble: Praxis, Hipercomplejidad e Intuición Imaginativa. La Universidad no puede seguir gestionando el saber bajo una linealidad decimonónica; debe reconocerse como una red donde la utilidad social de una investigación, debe convertirse en bienestar concreto para ecosistemas como el Parque Nacional Henri Pittier.

Es en este escenario de crisis y resiliencia donde nace la Sinergia Ética. Al tocar la realidad, el aprendizaje deja de ser un acto de consumo intelectual para convertirse en un compromiso vital. Aquí, rescatamos la andragogía de Félix Adam como una filosofía de libertad, el adulto universitario (estudiante, docente o trabajador), se reconoce como un sujeto autogestionario que, al confrontar su saber con las necesidades del pueblo, se empodera para ser el maestro de la sostenibilidad comunal. La sinergia organizacional comienza en la facultad, pero se libera en favor del bien común, permitiendo el tránsito del ego-centrismo académico al eco-centrismo territorial a través de una Horizontalidad Radical. En este modelo, el profesor y el vecino que ha habitado toda su vida a las faldas del cerro se reconocen como co-autores del saber, no hay expertos externos, sino una comunidad que aprende haciendo, reconociendo en la experiencia del otro la clave robinsoniana para la supervivencia colectiva.

Propuesta: Operatividad de la Sostenibilidad Insurgente

La Eco-Praxiología no se queda en la abstracción; se hace cuerpo y territorio a través de cuatro vértices que rompen radicalmente con el esquema tradicional del desarrollo. Esta operatividad nace de la convicción de que solo una organización que siente y padece su entorno puede aspirar a transformarlo.

  • En la Sostenibilidad Ambiental, superamos la conservación contemplativa y la burocracia de oficina para proponer una vigilancia activa y militante. Aquí, la creación de la Brigada Ecológica Comunitaria Universitaria no es un requisito administrativo, sino el nacimiento de un sensor humano y espiritual. Esta brigada monitorea, cuida y reforesta, pero lo hace desde la comprensión profunda del ciclo vital; es un acto de amor al territorio que nos provee agua y aliento, una respuesta orgánica que sustituye el frío cumplimiento normativo por una ética del cuidado de la casa común.
  • En la Sostenibilidad Social, aplicamos la Antropagogía como método para formar ciudadanos que reconozcan su poder de agencia. La organización ya sea universidad, empresa o comuna se transmuta en una escuela de participación real. El objetivo es eliminar las jerarquías opresoras que castran la creatividad y sustituirlas por redes de colaboración donde la justicia social no sea un discurso, sino el combustible mismo del sistema. Es la educación del adulto para la libertad, donde cada miembro se siente parte de un todo interconectado.
  • La Sostenibilidad Económica representa el punto de ruptura absoluta con el modelo extractivista. Proponemos una economía al servicio de la vida y no a la inversa. Esto se explica en la creación de núcleos socioproductivos insurgentes: viveros de especies autóctonas, sistemas de reciclaje con alto valor agregado y emprendimientos colectivos que demuestran que la sostenibilidad es rentable para el alma y garantiza el sustento digno. Es la prueba de que se puede producir para vivir bien, sin hipotecar el futuro de las generaciones que vienen.
  • Finalmente, en la Sostenibilidad Política, se manifiesta la Gobernanza Robinsoniana. No hablamos de la política de facciones ni de la burocracia paralizante, sino de la verdadera política de la República. Es la capacidad de la organización para autogestionarse con transparencia y resistir la inercia del sistema que todo lo uniforma. La Brigada y la organización eco-praxiológica no obedecen a un centro de mando distante, obedecen rítmicamente a las necesidades de la tierra y del pueblo que la habita, tomando decisiones basadas en una ética de la responsabilidad compartida y el bien común.

Propuesta: Operatividad de la Sostenibilidad Insurgente

La Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR) no puede ser una simple caja de resonancia de teorías eurocéntricas o un centro de instrucción técnica desvinculado de la realidad nacional. En el marco de la guerra cognitiva, la universidad debe erigirse como un Laboratorio de Pensamiento Soberano. Esto implica que nuestras aulas y espacios de postgrado deben ser centros de experimentación donde se «invente» conocimiento útil para la emancipación.

El rol de la institución es transitar de la educación defensiva a la ofensiva creativa. Ser un laboratorio soberano significa tener la capacidad de auditar las narrativas que intentan colonizar nuestra subjetividad y, simultáneamente, producir categorías de análisis propias que expliquen nuestros fenómenos sociales, económicos y culturales desde nuestra propia identidad robinsoniana.

Conclusión: El Umbral de la Transformación

Para concluir este manifiesto de vida, debemos entender que el reto contemporáneo no es de carácter técnico, sino profundamente humano y ético. La entropía institucional que asfixia nuestras organizaciones solo se combate con una dosis alta de Intuición Imaginativa, esa capacidad de ver soluciones colectivas donde la burocracia solo ve problemas administrativos. Necesitamos líderes y ciudadanos con la sensibilidad de soñar, mientras tienen los pies hundidos en el barro del territorio.

Esta propuesta; es un umbral de transformación hacia una universidad que se reconoce como parte de la tierra. Como recordaba el maestro Simón Rodríguez: «El hombre no es lo que se dice de él, sino lo que él hace». El llamado es a construir organizaciones que respiren, que aprendan y que, por encima de todo, sostengan la vida en todas sus formas. Ese es nuestro compromiso irrenunciable con las generaciones que heredarán el mundo que hoy nos atrevamos a inventar.

Hago un llamado a mis pares académicos, investigadores, profesionales, la Eco-Praxiología es un tejido vivo que requiere de su voluntad y saber situado. Los convoco a romper la envoltura de la comodidad institucional y a sumarse a esta Red de Insurgencia Andragógica. Necesitamos arquitectos de lo posible que estén dispuestos a territorializar su conocimiento. ¡Es hora de que nuestra acción sea el aliento que sostenga la vida!

Referencias

  • Adam, E. (2024). Sociodidaxia y Aprendizaje Organizacional.
  • Adam, F. (1970). Andragogía, ciencia de la educación de adultos. FIDEA.
  • Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
  • Senge, P. M. (1990). La Quinta Disciplina: El arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje. Granica.

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