Por: Norjhira Romero Pérez

En la Primera Parte, exploramos cómo el ataque del 3 de enero no fue un hecho aislado ni espontáneo, sino un acto planificado de agresión imperial, revestido de eficiencia técnica, y normalizado a través del procedimiento burocrático. Analizamos cómo la banalidad del mal opera en el siglo XXI no desde el rostro deformado del verdugo, sino desde la asepsia del dron, el escritorio del estratega, o el lenguaje del protocolo militar.

Sin embargo, toda operación imperial que busca dominio duradero no se limita a destruir infraestructuras ni a secuestrar figuras de poder: también intenta colonizar la mente y el deseo de los pueblos. Es ahí donde empieza esta Segunda Parte, centrada en la dimensión subjetiva de la guerra: el trauma colectivo, la fragmentación emocional, la batalla por el sentido y la memoria, y la necesidad urgente de una defensa cognitiva, ética y pedagógica.

Porque, como enseñó Simón Rodríguez, pensar también es resistir, e imaginar es la forma más radical de desobediencia popular.

Guerra cognitiva y trauma colectivo

El ataque militar del 3 de enero no solo buscó destruir infraestructura ni secuestrar figuras de liderazgo como el Presidente Maduro. También fue un acto de guerra cognitiva: una operación simbólica diseñada para sembrar miedo, confusión, parálisis y desesperanza. Cuando se rompe el horizonte político de un país y Estado soberano con una injerencia externa de este tipo que constituye un precedente peligroso -sin anuncio, sin derecho a defensa, sin mediación institucional y vulnerando principios fundamentales del Derecho Internacional- lo que se busca no es solo victoria militar y enriquecimiento económico comercial, sino destrucción emocional.

Ese impacto no es abstracto: genera trauma psicológico en la población, produce sensación de indefensión y alimenta la narrativa de que “resistir no sirve” o que “la historia ya está escrita por otros”. Se instala así una lógica de rendición subjetiva, que opera como complemento del hecho consumado. En otras palabras, el imperialismo no solo quiere gobernar el territorio, sino también la percepción y el deseo del pueblo.

De allí que la guerra moderna se libra también en la mente. No solo quieren desarmarnos: quieren desimaginarnos. Robar la capacidad colectiva de imaginar otro futuro, otra justicia, otra soberanía. Por eso, frente a la guerra cognitiva, el pensamiento crítico, la memoria viva y la pedagogía emancipadora son formas de defensa estratégica y resistencia activa. Muy difícil en tiempos de guerra, ciertamente, pero tenemos que insistir en pensar cuando todo nos empuja a obedecer, recordar cuando todo nos invita a olvidar, y crear cuando todo está diseñado para que repitamos lo impuesto o -peor aún- para que banalicemos el mal: haciéndolo que parezca normal, rutinario, aceptable o incluso necesario; quitándole su carga ética y transformándolo en un simple acto técnico, administrativo o funcional.

Ese es el campo de batalla menos visible, pero más decisivo: la subjetividad popular. Si logran convencernos de que no podemos, de que no vale la pena resistir, de que no hay alternativa al poder imperial, entonces habrán ganado sin más disparos ni misiles. Pero si el pueblo se atreve a imaginar de nuevo -con su historia, con su dignidad, con su inteligencia colectiva-, ninguna intervención podrá repetirse ni sostenerse.

En medio del trauma colectivo, también hay heridas íntimas. El miedo, la rabia, la confusión o la tristeza que muchas personas sentimos no son signos de debilidad, sino respuestas humanas a una agresión armada -sin precedentes- diseñada para quebrar nuestra voluntad. Por eso es fundamental reconocer lo que sentimos, hablarlo, procesarlo, y no cargarlo en silencio. La salud emocional es también un acto de soberanía personal. En tiempos de guerra cognitiva, cuidar el pensamiento, la memoria y la esperanza es una forma concreta de resistencia. Tomarnos un tiempo para respirar, leer, acompañarnos, crear, sembrar, aprender o enseñar -aunque parezca pequeño- es un modo profundo de decir: no nos han vencido. Seguimos pensando. Seguimos siendo. Seguimos imaginando.

Epílogo: ¿obediencia o pensamiento?

La pregunta con la que abrimos permanece. ¿Quién es más peligroso: el ejecutor que dice “yo solo cumplo órdenes” o el líder que cree que el mundo es su tablero? La respuesta es: ambos, cuando el pueblo no piensa o la persona se alegra por tal barbaridad. Cuando la educación es sumisión. Cuando se olvida que toda revolución verdadera empieza por la cabeza.

La Revolución Bolivariana resiste no sólo en las trincheras, sino en las aulas, en los barrios, en las comunas, en la historia viva. Y desde allí, desde esa conciencia despierta, gritamos con Rodríguez: “Inventamos, o erramos”, porque:

  • La defensa de la soberanía no puede limitarse a la respuesta militar o diplomática, sino que debe incluir la creación constante de nuevas formas de pensar, de resistir, de educar, de construir poder popular.
  • No basta con repetir consignas o copiar modelos de otros países (ni del norte imperial, ni del sur global), sino que hay que inventar un camino propio, radicalmente venezolano, latinoamericano, popular.
  • Si no se inventa una respuesta desde el pueblo, con pensamiento propio, se cae en el error de dejarse gobernar por la fuerza extranjera: por su presión económica, su chantaje mediático y su amenaza militar. Y eso no es gobernar: es ser administrados. Se abre la puerta a la tutela, la dependencia y el despojo, aunque lo llamen “estabilidad”. La estabilidad del dominador, nunca la del pueblo.

Y no se trata sólo de un episodio aislado: sus efectos reordenan reglas, discursos y correlaciones de fuerza. Entre las implicaciones geopolíticas más significativas derivadas de este evento están:

  1. El debilitamiento del sistema de legalidad internacional basado en la Carta de la ONU, sentando un precedente que normaliza el uso unilateral de la fuerza para la resolución de conflictos.
  2. La reafirmación de una política exterior estadounidense intervencionista en el hemisferio occidental, actualizada bajo la lógica de la Doctrina «Donroe» que no admite soberanías que desafíen sus intereses.
  3. Un mensaje directo a potencias rivales como Rusia y China sobre la determinación de Estados Unidos de mantener su hegemonía en América Latina, declarando la región como una zona de influencia exclusiva.
  4. La consolidación de la «guerra cognitiva» como una herramienta central en los conflictos del siglo XXI, donde la batalla por la percepción y la moral colectiva es tan crucial como el control territorial.

En ese contexto, “Inventamos, o erramos” significa que una de las formas de vencer el ataque imperial, de impedir que la banalidad del mal se normalice, y de hacer viva la Revolución Bolivariana, también es crear nuevas formas de pensamiento y de acción desde la realidad venezolana: no copiadas, no impuestas y libres de lógicas ajenas al pueblo.

Inventar hoy significa organizar tres frentes:

  1. Una defensa cognitiva (alfabetización mediática, verificación colectiva y formación política popular);
  2. Una defensa del tejido emocional (espacios de escucha, acompañamiento y cuidado comunitario del trauma); y
  3. Una defensa territorial organizada (comunas, redes solidarias y documentación pública de cada agresión para quebrar la impunidad). No para “sobrevivir” solamente, sino para seguir gobernándonos con pensamiento propio.

Hoy más que nunca, en unidad más allá de la integración, confiamos en el Palacio de Miraflores, en la Fuerza Armada, la diplomacia Bolivariana de Paz, la diplomacia de los pueblos y la institucionalidad. La trinchera más profunda está en las ideas: la soberanía se gana también en el aula, en el debate, en la imaginación popular. Porque, como bien puede interpretarse del pensamiento del maestro Rodríguez: “Los pueblos que no inventan, se equivocan” -como advertencia que sigue ardiendo en nuestra historia-. Y agregamos que, cuando se equivocan, pierden no solo la guerra, sino su posibilidad de ser dignos, pensantes y soberanos.

Que no nos administren. Que no nos desimagin(en). Que no nos gobiernen desde el miedo. Inventar es sostener escuela popular, cuidado colectivo y organización territorial como trincheras permanentes de soberanía.

Pistas para el debate popular y el pensamiento soberano

Este texto no busca cerrar un análisis, sino abrir caminos de discusión colectiva, reflexión crítica y acción organizada. Por eso, dejamos aquí algunas preguntas y pistas para el debate, que pueden ser usadas en círculos de lectura, espacios comunales, escuelas de formación, colectivos culturales y organizaciones sociales.

1. Sobre el “procedimiento” como forma de violencia

  • ¿Qué ejemplos actuales vemos donde la violencia ya no se presenta como brutalidad, sino como «protocolo», «misión» o «estabilidad»?
  • ¿De qué manera el lenguaje técnico (en medios, política, ciencia) encubre formas de dominación?

2. Sobre el trauma colectivo y la guerra cognitiva

  • ¿Cómo afecta emocional y subjetivamente una agresión de esta magnitud al tejido social?
  • ¿Qué papel juega la desinformación o el entretenimiento alienante en la colonización de nuestras percepciones y deseos?
  • ¿Cómo podemos construir colectivamente una pedagogía del cuidado emocional en tiempos de guerra simbólica?

3. Sobre el pensamiento como defensa

  • ¿Qué significa “pensar como acto de soberanía”?
  • ¿Qué tipo de educación necesitamos para que no se repita la obediencia ciega al poder?
  • ¿Cómo organizamos una defensa cognitiva desde nuestras realidades (comunas, barrios, escuelas)?

4. Sobre Simón Rodríguez y el Sur que piensa

  • ¿Por qué el pensamiento de Rodríguez sigue siendo urgente y necesario hoy?
  • ¿Cómo aplicar su idea de “Inventamos o erramos” en contextos concretos de organización popular?
  • ¿Qué significa, hoy, no ser “administrados” desde afuera ni desde arriba?

5. Sobre la acción política desde la imaginación

  • ¿Qué nuevas formas de organización, comunicación o educación estamos dispuestos a inventar para defender nuestra soberanía?
  • ¿Cómo fortalecer el derecho a imaginar un futuro distinto, sin caer en el cinismo o la resignación?

Anexo “A”: Pronunciamientos internacionales de repudio, condena y rechazo ante los hechos del 3 de enero de 2026 en Venezuela (fuentes oficiales y enlaces)

Actor/ EntidadCargo/ TipoPaís/ InstituciónFrase claveFechaEnlace
1Gobiernos de España, Brasil, Chile, Colombia, México y UruguayComunicado conjunto (posición oficial)Estados (multipaís)“Profunda preocupación y rechazo a las acciones militares unilaterales…; solución por vías pacíficas”04/01/2026https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/presidencia/Documents/040126%20Comunicado%20VENEZUELA.pdf   https://www.minrel.gob.cl/sala-de-prensa/comunicado-de-brasil-chile-colombia-mexico-uruguay-y-espana-frente-a-los
2Luiz Inácio Lula da SilvaPresidenteBrasil (Planalto)“Brasil condena… y pide respuesta vigorosa de la comunidad internacional/ONU”03/01/2026https://www.gov.br/planalto/pt-br/acompanhe-o-planalto/noticias/2026/01/nota-a-imprensa-sobre-bombardeios-em-territorio-venezuelano
3Gabriel Boric FontPresidenteChile (Presidencia)“Máxima preocupación y enérgica condena…; respeto al Derecho Internacional”03/01/2026https://prensa.presidencia.cl/comunicado.aspx?id=318591
4Claudia Sheinbaum PardoPresidentaMéxico (SRE)“Condena y rechaza enérgicamente…; violación de la Carta de la ONU”03/01/2026https://www.gob.mx/sre/prensa/mexico-condena-intervencion-militar-en-venezuela
5Yamandú OrsiPresidenteUruguay (Presidencia)“Rechazo a la intervención militar… y salida pacífica”03/01/2026https://www.gub.uy/presidencia/comunicacion/noticias/presidente-orsi-rechazo-intervencion-militar-busqueda-permanente-salida
6Gobierno de ColombiaCancilleríaColombia“Colombia rechaza las recientes acciones armadas… (llamado a principios internacionales)”03/01/2026https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/news/colombia-rechaza-acciones-armadas-venezuela
7Gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y EspañaCancillería de Colombia (reproducción oficial)Estados (multipaís)“Profunda preocupación y rechazo…”04/01/2026https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/news/comunicado-brasil-chile-colombia-mexico-uruguay-espana-frente-hechos-ocurridos
8António GuterresSecretario GeneralNaciones Unidas“Grave momento… tras la acción militar del 3 de enero”05/01/2026https://www.un.org/sg/en/content/sg/statements/2026-01-05/secretary-generals-remarks-the-security-council-venezuela
9Expertos de la ONU (Procedimientos Especiales)OHCHRNaciones Unidas“Condenan… violación del Art. 2(4) de la Carta de la ONU”07/01/2026https://www.ohchr.org/es/press-releases/2026/01/un-experts-condemn-us-aggression-against-venezuela
10Albert R. RamdinSecretario GeneralOEA“Declaración… sobre los recientes acontecimientos en Venezuela”03/01/2026https://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-001%2F26
11Ministerio de Asuntos ExterioresComunicado oficialFederación de Rusia“Acto de agresión armada… (llamado a evitar escalada)”03/01/2026https://mid.ru/en/foreign_policy/international_safety/2070902/

No escribí estas páginas para que se queden “bonitas” o correctas: las escribí para que sirvan y activen por dignidad. Para que el miedo no nos gobierne, para que el trauma no se convierta en resignación, para que la mentira no se vuelva rutina. Si algo queda claro es esto: la soberanía también se defiende pensando. Por eso, te invito a hacer de esta lectura una práctica: conversarla, replicarla, disputarla, llevarla a formación popular. Inventamos o erramos no es una frase: es una tarea. No nos desimaginemos. No nos callemos. No nos rindamos. Organicemos el pensamiento.

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